El poder de la autoestima

shutterstock_185700443Ana Simó
Psicóloga clínica, terapeuta sexual, marital y familiar

Mucha gente entiende que en el momento que hablamos de autoestima nos referimos a vernos bien físicamente, de sentirnos cómodos y a gusto con lo que hacemos en la vida. Y es necesario que comprendamos que es más que eso, pues ya está comprobado que una sana autoestima es la clave para motivarnos en la vida y poder enfrentarnos a los desafíos que se nos puedan presentar.

Uno de los pioneros en definir la autoestima fue Stanley Coopermith en su libro The Antecedents of Self Esteem (1981) donde la describe como la evaluación que efectúa y generalmente mantiene el individuo con respecto a sí mismo. Expresa una actitud de aprobación o desaprobación e indica en qué medida el individuo se cree capaz, importante, digno y con éxito.

Esta definición sigue siendo una de mis favoritas, pues la autoestima es sentir que somos dignos de la felicidad, de ser amados, de ser escuchados y respetados, apreciar el propio mérito y poder asumir las consecuencias de cada uno de nuestros actos.

Con los años en terapia me he dado cuenta sobre la urgencia con que se debe tratar el tema del amor propio, ya que éste influenciará directamente en nuestras decisiones, en la forma como nos vinculamos con los demás y en cómo percibimos el mundo.

He visto muchas niñas salir embarazadas buscando la aprobación de sus iguales, como también mujeres y hombres enfrascados en relaciones que no le aportan tranquilidad mental, pero que no son capaces de poner un alto por miedo a la soledad. También veo muchos jóvenes usando drogas pues no saben cómo manejar el rechazo o los conflictos.

Todo esto surge en la familia de origen, y aunque no podemos asegurar que nuestros padres determinan el nivel de nuestra autoestima, definitivamente desde dicho espacio se forma. Nuestra crianza tendrá un gran impacto para bien o para mal en nuestro desarrollo como individuos, incluyendo nuestra autoestima, ya que los padres alimentan nuestra confianza, amor propio, valores éticos y apegos.

En definitiva, necesitamos cultivar una sana autoestima para poder lidiar con los problemas que nos trae la vida, sin ella, no podremos enfrentar ni sanar las dificultades que vivamos, y en consecuencia, muchos se victimizan, culpan a otros, no enfrentan y justifican como una forma de evitar asumir su cuota de responsabilidad.
La autoestima posee tanto poder porque tiene un valor de supervivencia. Al carecer de ésta perdemos la capacidad de funcionar y como resultado vemos altos niveles de tristeza y una necesidad crónica de aprobación, por eso, se ha visto cómo muchos llegan a sentir adicción a ser aceptados por los demás.

También como consecuencia de la falta de amor propio, muchos viven desgastados, ya que buscan la autoestima en la popularidad, adquisiciones materiales, trabajos, abuso de poder, manipulación, éxito o parejas.

Cuando hablamos de una sana autoestima no nos referimos a lo que otros piensen o sientan por nosotros, es lo que yo pienso y siento con respecto a mí mismo; es una mirada hacia adentro. El amor propio habita en el alma y sólo uno puede ver lo que existe en ese interior.

Con esto no quiero que piensen que aquel que ha podido desarrollar una buena autoestima no se deprime o no sienta ansiedad, la diferencia es la forma en cómo lo maneja.

Lograr una buena autoestima no es imposible, el primer paso es aceptarnos a nosotros mismos, dejar de compararnos y desde ese conocimiento comenzar a hacer conciencia de lo que somos, sentir orgullo de nuestras raíces, no negar nuestra realidad, asumir la responsabilidad de nuestras elecciones y acciones. Además, es importante que comiences a ser responsable de:
• El cumplimiento de tus deseos siempre tomando en cuenta no dañar a otros.
• Tu felicidad, sin esperar que otros sean los que produzcan bienestar en ti.
• Tus vínculos, y nutrirlos para no perder nunca tu autenticidad.
• Lo que sientes, asumir el dolor y aceptarlo.

En definitiva, el camino hacia una sana autoestima es permanente, por eso siempre tendremos que evaluarnos e ir modificando todo aquello que va en contra de nuestra dignidad.

Cita: “Una característica de una persona con autoestima sana es ser coherente con lo que dice y hace; integridad en cada una de sus decisiones”.

Centro Vida y Familia Ana Simó
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