Anestesia

Su utilización depende del procedimiento médico a realizar

La aplicación de anestesia es vital en todo cirugía y en muchos procedimientos médicos. Dependiendo la parte del cuerpo que se involucre existen diferentes tipos: general, regional y local o periférica. En la anestesia general se afecta a todo el cuerpo, el paciente se duerme y al despertar no recordará la intervención a la que fue sometido. Cuando es regional se bloquea el dolor en un área del cuerpo (brazo, pierna) y un ejemplo de este tipo es la anestesia epidural que se utiliza con frecuencia y el paciente, por lo general, está consciente.  La anestesia local, en cambio, afecta una pequeña área del cuerpo, el paciente permanece despierto y alerta. En este caso se utilizan medicamentos que producen irrupción del impulso doloroso en el lugar donde se hace la intervención para que el paciente no perciba y no tenga la sensación dolorosa. Es muy común en cirugías de extracción (muelas del juicio), para extirpar lesiones de la piel, drenar abscesos o  suturas menores.

 “En la anestesia general se afecta a todo el cuerpo, el paciente se duerme y al despertar no recordará la intervención a la que fue sometido”

“La anestesia no consiste  solo  en dormir al paciente (hipnosis), es darle analgesia y al mismo tiempo proteger su circulación y oxigenación, es decir, mantener la estabilidad de sus funciones vitales mientras permanece dormido. Siempre se deben cumplir estas condiciones cuando se realiza una anestesia general. Cuando se coloca anestesia regional no necesariamente se tiene que cumplir con esos tres requisitos” afirma el Dr. Carlos Guzmán, anestesiólogo de la Clínica Abreu.

En el caso de anestesias regionales, aunque el paciente está consciente “se puede utilizar medicamentos (sedantes) que producen amnesia para que no almacene recuerdos desagradables que puedan afectar su vida futura”.

En la actualidad el avance en las ciencias médicas y de la farmacología en particular permiten que el proceso anestésico sea menos agresivo. Anteriormente, explica el Dr. Guzmán, se daba una situación conocida como el Síndrome de Mendelson,  que ocurría al no protegerse la vía aérea del paciente (vías respiratorias).  No había técnicas o fármacos adecuados que evitaran que el contenido del estómago fuera muy ácido y se presentaban quemaduras en el pulmón, por la misma acidez del estómago. Esto se observaba en pacientes que se sometían a anestesias generales. Hoy en día esas situaciones cambiaron y existen técnicas combinadas, es decir, una suma de procedimientos que van desde la utilización de fármacos con menos efectos secundarios, menos efectos sostenidos de sedación. Tenemos fármacos intravenosos que nos permiten reducir esos tiempos que tanto preocupaban antes y técnicas de anestesia menos agresivas para el paciente como el uso de dispositivos que se colocan en la vía aérea y se pueden dejar por encima de la laringe.

Los medicamentos tienen una respuesta minuto a minuto y nosotros (los anestesiólogos) podemos regular acorde a la profundidad que queremos dar a la anestesia”

El desarrollo farmacológico sin duda aporta al trabajo del anestesiólogo en beneficios del paciente. Con la introducción de los llamados anestésicos inhalados, que permiten  (muchos de ellos) ser eliminados en un tiempo breve, se evita que el paciente tenga que estar somnoliento o dormido muchas horas una vez finalizado el procedimiento quirúrgico. “Ahora se puede terminar una cirugía y la anestesia casi simultáneamente. Asimismo se puede despertar al paciente en medio de una cirugía y volver a dormirlo sin que se sienta molesto. Los medicamentos tienen una respuesta minuto a minuto y nosotros podemos regular acorde a la profundidad que queremos dar a la anestesia. La cantidad de anestesia se proporciona secuencialmente” reconoce el Dr. Guzmán.

Antes  y después de la cirugía

Cuando la cirugía es programada, se recomienda que el anestesiólogo se familiarice con el paciente para observar su condición física o determinar si necesita ser evaluado por otro especialista antes de la intervención. “Se hacen indicaciones formales y farmacológicas, por ejemplo,  ya es rutina proteger la vía aérea de la persona, la vía gástrica,  para evitar que si vomita, el contenido no le afecte al aparato respiratorio”. Hay datos físicos que orientan al anestesiólogo  hacia el uso o la dosis de los medicamentos.  “Pero previamente, evaluando su condición física, conoceremos si el paciente necesitará sedantes o analgésicos antes de la cirugía o protectores de la vía aérea para evitar complicaciones del flujo del contenido gástrico” aclara el Dr. Guzmán

Independiente del acto quirúrgico, hay situaciones inherentes al acto anestésico que son las náuseas y los vómitos, condición de la que se quejan los pacientes, sin embargo,  se puede evitar con la utilización de fármacos. Otra situación que reclaman los pacientes según el Dr. Guzmán “es la sensación de escalofríos por hipotermia, pero ya contamos con elementos que nos brinda la tecnología para evitar que el paciente se enfríe durante el acto anestésico y tenga escalofríos en el postoperatorio”.

Los más afectados por esta situación son los ancianos y los niños y por ello se recomienda que cualquier acto quirúrgico a los que se someten sea lo más rápido posible.

Perfil

Carlos Guzmán Taveras, Doctor en Medicina egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y Magister Scientiarum en Anestesiología, Universidad Central de Venezuela. Desde 1980 es profesor de posgrado de las Residencias Médicas de Anestesiología de la Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia Social de República Dominicana. Es autor de varios trabajos científicos de la especialidad y ha sido director de jornadas científicas celebradas en el país. Ejerció la presidencia de la Sociedad Dominicana de Anestesiología y ocupa la Secretaría General de la Confederación de Sociedades de Anestesiologías que engloba 21 países. Actualmente forma parte del  Consejo del Administración de la Clínica Abreu y ejerce su profesión en esta institución.

Localización

CLÍNICA ABREU
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