Réquiem para la aspirina

Su actual uso en pacientes con riesgos cardiovasculares se encuentra bajo la lupa médica y científica.

Dr. Rafael Pichardo

MD, Máster en Ciencias

Cardiólogo, F.A.C.C,

Recientemente el Dr. David Wood, presidente de la World Heart Federation, escribió un artículo planteando cómo podría disminuirse la carga principal de la enfermedad cardiovascular. Enfatiza de que posiblemente con la reducción del tabaquismo, ubicar y tratar a todos los hipertensos y  asegurar el cumplimiento de las estrategias de prevención secundaria en pacientes con antecedentes cardiovasculares pudiese descender en un 80 % a nivel global y en consecuencia reducir la mortalidad en la mayoría de los países, principalmente en aquellos donde todavía la mortalidad total y la expectativa de vida se mantienen en cifras inaceptables, por debajo del 75 %.

En esta década hemos dado pasos enormes, se han iniciado y completado programas que han avanzado y obtenido logros muy importantes, pero recientemente se concretó un paso hacia atrás al publicarse tres trabajos diseñados para estudiar el uso a largo plazo de la aspirina, desde el punto de vista de la creencia (incluso de sectores avanzados científicos) de que “esta tabletita” podía jugar un papel estelar en prevenir significativamente la enfermedad cardiovascular, justamente aquella que es fruto de las principales consecuencias del estilo de vida moderno que provoca infartos y aterosclerosis creciente, hipertensión arterial, y en consecuencia, más ataques cardiovasculares.

¿Ahora bien, por qué decimos que la aspirina podría jugar un papel importante en esta prevención? Desde hace años, mucha gente preguntaba a su médico o había leído el uso benéfico de la aspirina al prevenir ataques cardiovasculares, incluso, la tomaban por su cuenta, aquellos pacientes más osados. El papel real desempeñado por este medicamento, usado desde hace mucho tiempo para paliar dolores, incluso en los niños todavía no estaba definido, este año sufrió un duro golpe, lo que ya venía definiéndose en algunos estudios en los últimos 10 años…

En realidad, los que llevamos una práctica médica de más de 25 años hemos recibido diferentes conceptos. Se nos hacía muy difícil dar una respuesta clara cuando se nos preguntaba: “Doctor, ¿puedo tomarme una aspirina al día, aunque sea protegiendo mi estómago adecuadamente?”. Este paciente no tenía ninguna enfermedad, pero eso podía entenderse en el sentido moderno de la enfermedad cardiovascular, si el paciente tuviese un riesgo alto por presión elevada o colesterol, y nos sentíamos satisfechos con decirle que sí porque estábamos practicando la prevención primaria a futuro, muy diferente a la secundaria (llamada así porque hay una causa desarrollada de la enfermedad, fuese un infarto o diabetes, entre otras). En buen samaritano: permitíamos la aspirina si el paciente tenía causas para protegerlo con una pastilla muy barata; nos sentíamos bien indicándola o simplemente dando luz verde al paciente, aunque ya en los últimos años aparecieron evidencias que parecían contraindicar la toma de aspirina si no había enfermedad cardiovascular, y justamente este fue el objetivo de esta publicación.   

Tres grandes estudios presentados este año en Múnich, Alemania, parecieron demostrar lo que se había insinuado en estudios previos más pequeños: la prevención existe, pero al mismo tiempo hay un exceso de mortalidad entre los pacientes que exceden los beneficios, principalmente en los sanos. La cantidad envuelve a más 45,000 pacientes repartidos en grupos de 15,000, y se demostró que el subgrupo que tomo 100 mg de aspirina tuvo un 30 % más de sangrados graves. Obviamente los efectos beneficiosos fueron contrarrestados por los negativos. Otro estudio evaluó a 12,000 pacientes con riesgo moderado; no se demostró algún beneficio pero sí mayor sangrado en el grupo control. Y finalmente, en otro grupo de 20,000, seguidos por cinco años, no se demostró beneficio en ningún grupo sobre otro, pero una diferencia de hemorragia en quienes tomaban aspirina.

Las bondades de la aspirina no surgieron de la nada; tuvieron que ver con un estudio llamado “Physician Health Study” en el que estuvieron envueltos alrededor de 22,000 médicos y varios factores, entre ellos, pacientes más severos y prácticas más laxas en la prevención primaria y a corto plazo.

No obstante, desde el 2012 la Sociedad Europea ha estado discutiendo el asunto y se han emitido recomendaciones que no han sido cumplidas cabalmente. No sabemos si todavía algunos subgrupos de pacientes seguirán justificando este uso tan arraigado, pero hay que tener en cuenta la que la “randomizacion” de los pacientes actuales es más completa y son mejor tratados, lo que inciden en la diferencia de resultados justificados en distintas épocas.      

Centro de Medicina Avanzada Dr. Abel González

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Cita: “Desde el 2012 la Sociedad Europea ha estado discutiendo el asunto y se han emitido recomendaciones que no han sido cumplidas cabalmente por los médicos especialistas”.